
La discusión ya no es si Colombia tendrá finanzas abiertas, sino cuándo:
Durante el Latam Fintech Market 2026, realizado en Barranquilla, el vicepresidente José Manuel Restrepo hizo un llamado a acelerar la implementación de las finanzas abiertas en Colombia y cuestionó que algunos componentes de la hoja de ruta puedan extenderse hasta 132 meses.
El planteamiento ocurre en un momento importante para la industria fintech. El Decreto 368 de 2026 estableció un marco integral para las finanzas abiertas y convirtió el intercambio estandarizado de determinados datos y servicios financieros, siempre bajo las reglas de autorización y protección de datos aplicables, en una nueva infraestructura sobre la cual podrán desarrollarse productos financieros.
La Superintendencia Financiera avanza ahora en los estándares técnicos, tecnológicos, funcionales y operativos necesarios para hacerlo posible. El Proyecto de Circular Externa 10 de 2026 forma parte de ese proceso.
¿Qué son realmente las finanzas abiertas?:
Hasta ahora, buena parte de la información que permite conocer financieramente a una persona o una empresa permanece distribuida entre diferentes entidades. Las finanzas abiertas buscan que, con autorización previa, expresa e informada de su titular, determinados datos puedan circular de manera estandarizada y segura entre participantes habilitados.
El cambio puede facilitar casos de uso como agregación de productos financieros, iniciación de pagos, portabilidad y desarrollo de nuevos servicios basados en información autorizada por el cliente.
La diferencia puede parecer tecnológica, pero es fundamentalmente económica: quien pueda demostrar mejor su comportamiento financiero puede tener mayores posibilidades de recibir productos diseñados de acuerdo con su realidad.
Una oportunidad para las fintech:
Allí aparece uno de los papeles más importantes de la industria fintech.
Las nuevas empresas financieras no necesariamente tienen que reproducir la manera tradicional de conocer a un cliente. Con información autorizada, tecnología y nuevos modelos de análisis pueden desarrollar productos especializados para actividades, territorios y poblaciones que históricamente han resultado difíciles de atender.
La Superintendencia Financiera ha señalado precisamente que las finanzas abiertas pueden favorecer el acceso de segmentos tradicionalmente desatendidos, al permitir analizar comportamiento transaccional y desarrollar productos más ajustados a las necesidades reales de personas y empresas.
Por eso Open Finance no significa simplemente abrir información. Significa crear condiciones para que esa información, bajo consentimiento y reglas de seguridad, pueda generar competencia e innovación.
¿Y qué podría significar para la minería?:
La pequeña minería colombiana ofrece un ejemplo especialmente interesante.
Durante años, uno de sus desafíos ha sido la inclusión financiera. La actividad minera enfrenta exigencias particulares de conocimiento del cliente, origen de recursos, trazabilidad y cumplimiento, y muchos pequeños productores encuentran dificultades para construir una historia financiera que permita a una entidad comprender adecuadamente su actividad económica.
Un productor puede tener años de experiencia, producción recurrente e ingresos reales y, sin embargo, presentar ante el sistema financiero una información fragmentada que no permite observar fácilmente cómo funciona su economía.
Las finanzas abiertas no eliminan los controles que deben realizar las entidades financieras ni garantizan por sí mismas acceso al crédito. Pero pueden contribuir a cambiar la calidad de la información disponible para evaluar a una persona o una actividad productiva.
Si a ello se suman herramientas de trazabilidad productiva, pagos digitales e identificación del origen de las operaciones, comienza a ser posible construir una representación mucho más completa del productor.
Del historial bancario al historial económico:
Ese puede ser uno de los cambios más interesantes.
La inclusión financiera tradicional ha dependido en buena medida de información que el sistema financiero ya conoce. Las nuevas infraestructuras digitales permiten imaginar una visión más amplia: identidad, comportamiento transaccional, ingresos, pagos y otros datos autorizados que ayuden a comprender cómo funciona realmente una actividad económica.
Para sectores rurales, pequeños negocios, trabajadores independientes y productores mineros, esa posibilidad puede ser especialmente relevante.
El desafío será transformar más información en mejores servicios sin debilitar la protección de datos, la seguridad ni los controles de riesgo.
Una nueva infraestructura financiera:
El debate planteado en el Latam Fintech Market muestra que Colombia está entrando en una etapa diferente de su transformación financiera.
Bre-B está cambiando la infraestructura de pagos. Las fintech están ampliando las formas de prestar servicios financieros. Y las finanzas abiertas buscan construir una infraestructura para que la información pueda acompañar al usuario, bajo su autorización, en lugar de permanecer aislada dentro de cada institución.
Para actividades que durante años han encontrado dificultades para relacionarse con el sistema financiero, el cambio podría ser especialmente significativo.
La pregunta ya no será únicamente cuántas personas tienen una cuenta.
Será también cuánta información confiable puede ayudar a que el sistema financiero comprenda mejor la actividad económica que existe detrás de cada persona.
Fuentes:
Superintendencia Financiera de Colombia, información oficial sobre Finanzas Abiertas y Decreto 368 de 2026; Proyecto de Circular Externa 10 de 2026; Superintendencia Financiera, preguntas y respuestas sobre Finanzas Abiertas; Latam Fintech Market 2026; declaraciones del vicepresidente José Manuel Restrepo durante el evento; Colombia Fintech.





