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Del territorio al mercado: cómo se construye una cadena de suministro

Del territorio al mercado: cómo se construye una cadena de suministro
Mercado

Del territorio al mercado: cómo se construye una cadena de suministro

Una función que viene de lejos

Mucho antes del RUCOM, de las transferencias electrónicas o de la trazabilidad digital, el oro colombiano ya necesitaba una red para llegar al mercado.

La historia minera de Antioquia registra rescatantes, comerciantes y posteriormente compraventas que adquirían o concentraban pequeñas producciones y las conectaban con centros de fundición y comercio.

La razón era sencilla: la producción estaba dispersa y el mercado estaba concentrado.

Con el tiempo, algunos de esos actores se establecieron en pueblos y cabeceras municipales. Se convirtieron en verdaderos nodos territoriales a los que acudían productores de las zonas cercanas.

Otros desarrollaron una función diferente: desplazarse hacia donde estaba la producción.

Son dos respuestas al mismo problema. Unos acercan al productor al mercado; otros acercan el mercado al productor.

No es algo exclusivo del oro

Las grandes cadenas de suministro funcionan de manera parecida.

El café de cientos de fincas se concentra antes de llegar a una trilladora o un exportador. La leche pasa por centros de acopio. El cacao y otros productos agrícolas utilizan asociaciones, compradores y agregadores para reunir producciones dispersas.

Estos actores no necesariamente existen porque la cadena sea ineficiente. Muchas veces existen precisamente para hacerla posible.

En el oro ocurre algo semejante: compradores tradicionales establecidos en los territorios, puntos de compra y compradores itinerantes pueden cumplir funciones de abastecimiento antes de que el mineral alcance mayores niveles de consolidación.

El abastecimiento también tiene un costo

Pero agregar un actor a una cadena no debería significar automáticamente agregar una compraventa.

Si quien abastece debe primero adquirir el mineral para después vendérselo nuevamente al siguiente eslabón, una misma función de abastecimiento puede terminar generando dos transacciones comerciales sucesivas sobre el mismo producto.

Eso puede aumentar movimientos financieros, documentación y costos operativos sin que necesariamente se haya agregado valor al mineral.

Por eso las cadenas también pueden estructurar relaciones de agencia, representación, mandato u otros mecanismos jurídicos, según corresponda, para que determinados actores realicen funciones por cuenta de otro participante.

La pregunta no es solamente cuántos intermediarios existen.

Es cuántas transacciones necesita realmente el producto para avanzar por la cadena.

De intermediarios a nodos verificables

La OCDE reconoce en sus análisis de la cadena del oro colombiano la presencia de pequeños comerciantes, consolidadores y compraventas entre la producción minera y los siguientes actores del mercado. Su enfoque de debida diligencia busca precisamente identificar relaciones y riesgos a lo largo de esos diferentes eslabones.

La tecnología permite llevar esa lógica un paso más allá.

Un comprador tradicional establecido en un municipio puede estar previamente identificado y registrar digitalmente sus operaciones. También puede hacerlo un comprador autorizado para desplazarse por diferentes zonas productoras.

En ambos casos pueden verificarse productores, registrar cantidades y precios, documentar el origen y conservar evidencia de la operación.

El establecimiento físico y el comprador itinerante dejan entonces de ser mundos separados.

Son nodos diferentes de una misma red de abastecimiento.

Perspectiva Batea

Quizás modernizar la cadena del oro no consista en reemplazar las estructuras territoriales que se formaron durante generaciones.

Puede consistir en hacerlas visibles y conectarlas.

Que sepamos quién produjo, quién recibió, quién actuó por cuenta de quién, cuánto se pagó, quién recibió los recursos y hacia dónde continuó el mineral.

Porque una cadena eficiente no necesariamente es aquella que tiene menos actores.

Es aquella en la que cada actor tiene una función clara, cada transacción tiene una razón y cada movimiento puede ser explicado.