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El oro no espera: el desafío de conectar la producción informal con el mercado formal

El oro no espera: el desafío de conectar la producción informal con el mercado formal
Formalización

El oro no espera: el desafío de conectar la producción informal con el mercado formal

Cada año, cientos de toneladas de oro son producidas por mineros artesanales y de pequeña escala alrededor del mundo. La LBMA estima que este segmento representó alrededor del 24% de la producción minera mundial en 2025, unas 932 toneladas.

Sin embargo, su participación en las cadenas de abastecimiento de las grandes refinerías internacionales sigue siendo considerablemente menor.

Entre esos dos extremos —una producción importante y un acceso limitado a los mercados más formalizados— existe uno de los desafíos estructurales menos visibles del mercado mundial del oro: ¿qué ocurre con el oro que ya fue producido cuando su productor todavía no dispone de una ruta formal para comercializarlo?

El oro se produce en un tiempo diferente al de la formalización:

La minería artesanal y de pequeña escala reúne realidades jurídicas, económicas y territoriales muy diferentes. Algunos productores cuentan con autorizaciones completas. Otros se encuentran dentro de procesos de formalización. Otros operan bajo figuras reconocidas en cada jurisdicción y otros permanecen por fuera de los sistemas formales.

Pero todos comparten una característica económica: una vez producido, el oro representa liquidez.

La producción permite pagar trabajadores, combustible, alimentación, transporte, maquinaria, créditos y nuevas jornadas de trabajo. Los procesos administrativos, por el contrario, funcionan en otro horizonte temporal. Licencias, permisos, registros, verificaciones y mecanismos de acreditación de procedencia pueden requerir meses o incluso años.

Surge entonces una diferencia fundamental: el tiempo económico de la producción no siempre coincide con el tiempo administrativo de la formalización.

Y el oro no espera.

Cerrar una puerta no necesariamente detiene el flujo:

El oro posee características particulares frente a otros productos. Es divisible, transportable, durable, internacionalmente valorizable y altamente líquido. Existe una demanda amplia y permanente por él.

Por esa razón, cuando determinada producción no encuentra acceso al circuito formal, el metal no pierde automáticamente su valor ni desaparece del mercado. Lo que puede cambiar es su recorrido.

La literatura internacional ha documentado diferentes posibilidades: circulación en mercados domésticos informales, agregación mediante intermediarios, desplazamiento hacia otras jurisdicciones o incorporación posterior a cadenas donde reconstruir el origen físico resulta más difícil.

Esto no significa que exista un único comportamiento ni que toda producción informal siga alguno de esos caminos. Significa algo económicamente más sencillo: una barrera de acceso puede modificar el flujo sin necesariamente eliminarlo.

La OCDE lleva años estudiando esta dificultad dentro de las cadenas de minerales y ha insistido en que la debida diligencia debe evitar que productores artesanales legítimos queden innecesariamente excluidos del comercio formal.

La pregunta comienza entonces a cambiar. Ya no es solamente cómo impedir que ingrese al mercado oro cuya procedencia no puede acreditarse. También es cómo construir rutas para que una producción responsable pueda demostrar su procedencia y acceder al mercado.

Del documento a la historia real del oro:

Los mercados formales necesitan documentos. Certificados de origen, registros de producción, identificación de proveedores, declaraciones, facturas, permisos y controles de debida diligencia permiten construir la historia administrativa de un lote.

Pero documentación y trazabilidad no son exactamente lo mismo.

Algunos estudios sobre cadenas de oro artesanal han utilizado el concepto de “cumplimiento performativo” para describir situaciones en las que los participantes consiguen producir la documentación que el sistema necesita para permitir que una operación continúe, aunque esa representación administrativa no siempre permita reconstruir con la misma precisión el recorrido físico y económico del mineral.

La distinción es importante.

Una cadena puede tener numerosos documentos y, aun así, conservar vacíos de información.

Por eso la trazabilidad no debería medirse únicamente por la cantidad de soportes acumulados. Su verdadero valor aparece cuando existe correspondencia entre quién produjo, dónde produjo, cuánto produjo, cómo se financió, a quién vendió, quién consolidó, quién transformó y quién comercializó.

La documentación debería representar esa historia, no reemplazarla.

El desafío de la inclusión responsable:

La LBMA ha comenzado a modificar el lenguaje con el que aborda la minería artesanal y de pequeña escala. En lugar de concentrarse únicamente en evitar cadenas consideradas riesgosas, sus trabajos recientes hablan de responsible engagement: crear mecanismos que permitan relacionarse responsablemente con estos productores manteniendo estándares de debida diligencia.

La razón es práctica. Cuando un mercado formal se retira completamente de determinados territorios o productores, la producción puede continuar existiendo, pero fuera de los sistemas que permiten observarla.

El World Gold Council trabaja en una dirección similar mediante iniciativas relacionadas con procesamiento responsable, verificación de origen, trazabilidad, financiación y creación de rutas de acceso al mercado para productores artesanales y de pequeña escala.

La discusión, por tanto, no consiste necesariamente en escoger entre inclusión y control. El desafío es construir infraestructura capaz de producir ambos.

El problema no termina donde comienza el mercado formal:

Los sistemas de trazabilidad concentran buena parte de sus esfuerzos en controlar la puerta de entrada: quién vende, si está autorizado, de dónde proviene el mineral, qué documentación existe y si los volúmenes son coherentes.

Son preguntas indispensables.

Pero existe otra pregunta menos frecuente: ¿qué ocurre con la producción que no consigue atravesar esa puerta?

Desde el punto de vista económico, esa producción continúa teniendo valor. Y mientras conserve compradores posibles, existirán incentivos para encontrar alguna ruta de comercialización.

Por eso, para comprender realmente los flujos mundiales del oro, conocer lo que entra al mercado formal puede no ser suficiente. También resulta necesario comprender lo que queda fuera.

Hacer visible el oro antes de formalizarlo:

Esta discusión plantea una posibilidad interesante para los sistemas modernos de trazabilidad.

Registrar una producción no tendría necesariamente que significar declarar que esa explotación ya cumplió todas las condiciones necesarias para ser considerada formal.

Un sistema podría conocer quién produjo el oro, dónde fue producido, cuál es la situación jurídica del productor, cuánto produjo, quién lo adquirió y qué proceso de formalización se encuentra adelantando, sin confundir ese registro con la concesión automática de derechos mineros.

La diferencia parece pequeña, pero conceptualmente es enorme.

Reconocer que una producción existe no es lo mismo que declarar que esa producción cumple plenamente todos los requisitos jurídicos.

La primera produce información.

La segunda produce una consecuencia jurídica.

No necesariamente tienen que ocurrir simultáneamente.

De la exclusión a la información:

El debate internacional sobre minería artesanal está comenzando a reconocer una realidad elemental del mercado del oro: la producción que queda por fuera de una cadena formal no necesariamente deja de producirse. Puede simplemente volverse menos visible.

Y cuanto menos visible sea, más difícil resulta posteriormente reconstruir su procedencia, verificar su financiación, identificar sus transformaciones y determinar su recorrido comercial.

Por eso la discusión sobre trazabilidad puede estar entrando en una nueva etapa.

No se trata de reducir los controles de origen. Tampoco de convertir la informalidad en formalidad mediante una declaración administrativa.

Se trata de construir mecanismos capaces de conservar información desde el momento en que el oro aparece, incluso cuando el productor todavía se encuentra recorriendo el camino hacia la formalización.

Porque una cadena verdaderamente trazable necesita algo más que documentos. Necesita que la historia documental conserve correspondencia con la historia física y económica del mineral.

El oro no espera.

Y cuando no encuentra una ruta visible hacia el mercado, el desafío para los sistemas de trazabilidad no consiste solamente en impedir su entrada.

Consiste también en evitar perder su historia.

Fuentes:

London Bullion Market Association (LBMA). Sustainability & Responsible Sourcing Report 2026 y Supporting Responsible Pathways for ASM.

Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). Due Diligence Guidance for Responsible Supply Chains of Minerals y estudios sobre cadenas de suministro de oro artesanal y de pequeña escala.

World Gold Council (WGC). Investigaciones e iniciativas sobre Artisanal and Small-Scale Gold Mining (ASGM), procesamiento responsable, verificación de origen y acceso al mercado.

Literatura académica sobre trazabilidad, cadenas de comercialización de oro artesanal y performative compliance.