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Oro sostenible: cuando el incentivo también importa

Oro sostenible: cuando el incentivo también importa
Sostenibilidad

Oro sostenible: cuando el incentivo también importa

Debajo de muchos territorios habitados por comunidades rurales existe uno de los minerales más valiosos del mundo.

Esa realidad elemental explica buena parte de la economía del oro.

Quien extrae unos gramos no necesariamente comienza su jornada pensando en certificaciones, estándares internacionales o cadenas de suministro. El oro representa ingreso, trabajo, inversión y, muchas veces, liquidez inmediata.

Por eso cualquier discusión sobre sostenibilidad termina encontrándose con una fuerza todavía más básica: el incentivo económico.

Dos décadas de aprendizaje:

Durante más de veinte años se han desarrollado distintas experiencias para identificar producciones realizadas bajo mejores condiciones ambientales y sociales, acompañarlas técnicamente, mantener información sobre su procedencia y conectarlas con compradores dispuestos a reconocer esos atributos.

Los resultados han sido importantes.

Existen cadenas responsables que han conseguido pagar incentivos adicionales, mejorar condiciones productivas, facilitar acceso a compradores y generar beneficios para organizaciones y comunidades mineras.

La experiencia también ha dejado otra enseñanza: una mejor práctica productiva no crea por sí sola un mercado.

Entre producir unos gramos de oro y venderlos finalmente a un comprador internacional existen agregación, transporte, liquidez, procesamiento, comercialización, cumplimiento y financiación.

El productor compara mercados:

Para entender esa cadena es necesario mirar la decisión desde el territorio.

Un pequeño productor puede encontrar un mercado que reconozca mejores prácticas y eventualmente ofrezca mejores condiciones. Pero también puede tener cerca un comprador dispuesto a recibir inmediatamente una cantidad pequeña y pagarla ese mismo día.

Entonces aparecen variables que una prima por sí sola no alcanza a explicar.

¿Cuánto le pagan realmente por el oro? ¿A qué distancia está el comprador? ¿Cuánto cuesta llegar hasta él? ¿Puede vender 10 o 20 gramos? ¿Cuánto tarda en recibir el dinero? ¿Qué requisitos debe cumplir? ¿Tiene que financiar la espera?

Para alguien que necesita convertir su producción en ingreso, todas esas variables tienen valor.

Por eso no necesariamente estamos ante una elección entre sostenibilidad e irresponsabilidad. Estamos ante mercados distintos compitiendo por la misma producción.

El valor de la proximidad y la liquidez:

Esto ayuda también a comprender el papel del intermediario territorial.

Durante mucho tiempo se ha pensado que acortar la cadena significa simplemente eliminar intermediarios. Pero algunos de ellos cumplen funciones económicas concretas.

Están cerca del productor. Compran cantidades pequeñas. Conocen el territorio. Proporcionan liquidez. Y agregan decenas o cientos de pequeñas producciones hasta alcanzar volúmenes que pueden continuar hacia otros mercados.

El problema no necesariamente es que exista esa función.

El desafío es conseguir que la agregación pueda realizarse conservando información confiable sobre las producciones que la componen.

Porque una refinería puede necesitar varios kilogramos, mientras que detrás de esos kilogramos puede haber decenas o cientos de productores que entregaron cantidades muy pequeñas.

Agregar sin borrar el origen:

Aquí aparece uno de los desafíos centrales para el futuro del oro sostenible.

El mercado necesita escala, pero la sostenibilidad necesita identidad.

Cuando muchas pequeñas producciones se consolidan físicamente, la información que permite diferenciarlas no debería desaparecer con ellas.

Las tecnologías disponibles actualmente permiten intentar algo que hace veinte años era considerablemente más complejo y costoso: mantener una capa de información asociada a cada producción mientras el metal avanza y se agrega dentro de la cadena.

Identidad digital, georreferenciación, registros transaccionales, pagos digitales y sistemas de trazabilidad pueden ayudar a conservar esa historia.

La tecnología no sustituye la realidad territorial ni garantiza por sí sola mejores prácticas. Pero puede reducir costos de información y hacer administrables redes mucho mayores de pequeños productores.

La sostenibilidad también necesita competir:

La experiencia acumulada muestra que existe un mercado dispuesto a reconocer determinados atributos ambientales, sociales y de origen.

El siguiente desafío puede estar en ampliar ese mercado.

Para hacerlo, el beneficio para quien produce no debería limitarse necesariamente a una prima adicional por gramo. También puede expresarse en mejores precios, mayor recuperación del mineral, asistencia técnica, financiación, acceso estable a compradores, menores costos de transacción o pagos más rápidos.

En otras palabras, la sostenibilidad necesita convertirse en una propuesta económicamente competitiva.

Porque mientras exista un mineral extraordinariamente valioso debajo de territorios habitados por personas con necesidades económicas, existirá un incentivo para extraerlo y encontrar quién lo compre.

Ese incentivo no desaparece mediante una norma ni mediante un estándar.

Puede, en cambio, orientarse mediante un mercado mejor diseñado.

Del estándar a la arquitectura de mercado:

Quizás una de las próximas etapas del oro sostenible consista precisamente en conectar lo que durante años se ha venido construyendo: mejores prácticas productivas, conocimiento territorial, compradores locales, trazabilidad, agregación, financiación y acceso al mercado internacional.

No se trata solamente de preguntar cómo conseguir que más productores cumplan determinadas condiciones.

También vale la pena hacer la pregunta en sentido contrario:

¿qué condiciones debe ofrecer el mercado para que al productor le resulte conveniente participar en él?

La sostenibilidad puede encontrar allí uno de sus incentivos más poderosos.

Hacer las cosas mejor también tiene que ser un buen negocio para quien produce el oro.

Fuentes

World Gold Council — estudios sobre minería artesanal y de pequeña escala, acceso a mercados, procesamiento y trazabilidad.

LBMA — Responsible Sourcing y mecanismos de incorporación de minería artesanal a cadenas formales.

planetGOLD — estudios sobre mecanismos de comercialización, agregación e integración de MAPE a cadenas internacionales.

Alliance for Responsible Mining — estudios e informes sobre producción responsable, incentivos y acceso a mercados.

Literatura académica sobre formación de precios, comercialización, certificación y decisiones económicas de pequeños productores de oro en Colombia y América Latina.