
Un Banco Central que compra oro:
Filipinas tiene una estructura particular dentro del mercado mundial del oro. El Bangko Sentral ng Pilipinas (BSP), banco central del país, mantiene un programa de compra de oro doméstico y, al mismo tiempo, opera una refinería incluida en la Good Delivery List de la London Bullion Market Association (LBMA).
La minería artesanal y de pequeña escala tiene un peso especialmente importante: LBMA estima que alrededor del 80 % de la producción de oro del país proviene de este sector, que emplea aproximadamente a 500.000 personas.
La legislación filipina estableció además al BSP como destino institucional para el oro producido por la pequeña minería. El banco compra utilizando como referencia el precio internacional de compra de LBMA y la tasa de cambio diaria entre el peso filipino y el dólar.
El problema de la distancia:
La existencia de un comprador institucional no resolvía, por sí sola, el acceso al mercado formal.
Filipinas tiene más de 7.000 islas y actividades de pequeña minería distribuidas en decenas de provincias, mientras el BSP dispone actualmente de cinco estaciones de compra de oro.
En algunos territorios mineros, llegar hasta una de esas estaciones puede requerir varias horas de desplazamiento.
La respuesta ha sido ampliar la red mediante compradores acreditados.
El BSP acreditó a Auro Resources Trading, perteneciente al grupo PJ Lhuillier, para participar en su programa de compra de oro. El grupo cuenta además con Cebuana Lhuillier, una extensa red de casas de empeño y servicios financieros con aproximadamente 3.500 sucursales en el país.
Parte de esa infraestructura está comenzando a funcionar como punto territorial de acceso al mercado formal del oro.
Un comprador acreditado en el territorio:
En experiencias como la desarrollada en Paracale, la cadena comienza con una asociación minera formalizada que identifica a las personas autorizadas para entregar el oro.
Los vendedores incluidos en esa relación son, en varios casos, financiadores de diferentes pozos que también actúan como comerciantes de oro acreditados.
Cuando el oro llega al establecimiento autorizado, se verifica primero la identidad y autorización del vendedor. Posteriormente se pesa el material, se analiza su contenido de oro y se determina el valor correspondiente.
El intermediario territorial no desaparece. Su función comienza a integrarse dentro de una cadena identificable y sometida a reglas de abastecimiento responsable.
Hacer competitiva la ruta formal:
El precio constituye otra pieza del sistema.
El BSP compra el oro tomando como referencia el precio internacional de LBMA. En las operaciones directas realiza inicialmente un pago equivalente al 99,5 % del valor estimado de la entrega, dejando el saldo para la liquidación después del ensayo definitivo. Este porcentaje corresponde al anticipo sobre la valoración de la entrega y no significa que el oro sea comprado al 99,5 % del precio spot.
Para las operaciones que cumplen las condiciones establecidas para la pequeña minería existen además beneficios tributarios. Filipinas eliminó cargas que anteriormente reducían la competitividad de vender el oro al circuito institucional.
En el piloto territorial documentado por planetGOLD en Paracale, el precio ofrecido por Cebuana se encontraba muy próximo al precio de compra del Banco Central.
La lógica es económica además de regulatoria: acercar físicamente el comprador formal y procurar que vender dentro de esa cadena resulte competitivo para el productor.
Trazabilidad y debida diligencia:
La trazabilidad filipina no depende de una única plataforma digital que siga cada gramo de oro.
El sistema del BSP combina identificación de contrapartes, documentación sobre el origen del metal, evaluación de cada transacción, clasificación de riesgos y, cuando corresponde, debida diligencia reforzada y verificaciones en territorio.
Los vendedores deben presentar información periódica sobre su actividad y, para cada operación, documentación que permita relacionar la transacción con la procedencia declarada del oro.
Esta infraestructura responde también a la condición del BSP como refinería Good Delivery y a las exigencias de abastecimiento responsable de LBMA.
Financiar también la cadena:
La evolución más reciente introduce una dimensión adicional.
LBMA señala que el grupo PJLI está trabajando para implementar su ASM Toolkit con los proveedores de su cadena y estudia proporcionar financiación de corto plazo a operaciones de pequeña minería.
La financiación adquiere especial relevancia porque quienes compran y consolidan oro en territorio pueden cumplir simultáneamente funciones comerciales y financieras.
De esta manera, la infraestructura que acerca el mercado formal al productor comienza a reunir varias funciones: compra, identificación, debida diligencia, servicios financieros y conexión con el siguiente nivel de la cadena.
Una cadena que se acerca al productor:
El modelo filipino continúa evolucionando. LBMA trabaja con el BSP y actores privados para ampliar la cantidad de oro artesanal que puede ingresar responsablemente al mercado formal, mientras explora mecanismos de mejora progresiva para operaciones que todavía avanzan en sus procesos de formalización.
La experiencia muestra que la trazabilidad del oro puede construirse más allá del registro documental.
También depende de la existencia de compradores accesibles, precios competitivos, financiación y actores territoriales capaces de conectar la producción con el mercado formal.
En Filipinas, esa conexión está tomando una forma particular: una red de compradores acreditados que lleva el mercado formal del oro cada vez más cerca del lugar donde el oro se produce.
Fuentes:
Bangko Sentral ng Pilipinas — Gold Buying Program y Responsible Gold Sourcing Policy.
London Bullion Market Association — Supporting Responsible Pathways for ASM: Philippines y ASM Initiative.
planetGOLD Philippines — investigación sobre compradores acreditados y casas de empeño dentro de la cadena de suministro de oro artesanal.





