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El pasaporte digital: cuando un producto empieza a llevar su propia historia

El pasaporte digital: cuando un producto empieza a llevar su propia historia
Tecnología

El pasaporte digital: cuando un producto empieza a llevar su propia historia

Del producto físico a su identidad digital:

Durante décadas, identificar un producto significó principalmente asignarle una etiqueta, un código de barras, una referencia o un número de serie. La digitalización está llevando esa idea mucho más lejos. El Pasaporte Digital de Producto —Digital Product Passport o DPP— que desarrolla la Unión Europea busca que determinados productos puedan estar vinculados a información digital estructurada que permanezca disponible a lo largo de su ciclo de vida. El Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles estableció el marco jurídico para su implementación y, en julio de 2026, la Comisión Europea puso en funcionamiento el registro del DPP y su entorno de pruebas.

Una historia que puede acompañar al producto:

La idea no consiste simplemente en colocar un código QR. El principio es asociar el producto con una identidad digital mediante la cual puedan consultarse determinados datos definidos para su categoría: identificación, características, materiales, información de sostenibilidad, reparabilidad, reciclabilidad u otros atributos requeridos. No toda la información tiene necesariamente que ser pública ni todos los sectores tendrán las mismas obligaciones. El DPP se plantea como una infraestructura capaz de permitir diferentes niveles de acceso y de facilitar el intercambio de información entre participantes de una cadena de valor.

Esto introduce una transformación importante en la manera de entender la trazabilidad.

Tradicionalmente podía documentarse cada operación por separado: quién produjo, quién transportó, quién transformó y quién comercializó. Una arquitectura de pasaporte digital busca que parte de esa información pueda permanecer relacionada con la identidad del producto incluso después de diferentes etapas de transformación.

El oro también avanza hacia una mayor identidad digital:

El fenómeno no se limita a Europa ni a los productos de consumo. En el mercado internacional del oro, la London Bullion Market Association ha venido desarrollando su ecosistema Gold Bar Integrity, orientado a mejorar la integridad y disponibilidad de información relacionada con el metal que circula por el mercado internacional. Las refinerías Good Delivery participan actualmente en esta infraestructura y durante 2026 comenzó una nueva etapa de reporte de información relacionada con el país de origen del oro, inicialmente voluntaria y con obligatoriedad prevista para 2027.

La Responsible Gold Guidance de LBMA también exige sistemas capaces de conservar información sobre proveedores, origen y cadena de suministro, así como referencias que permitan relacionar los materiales recibidos con los productos resultantes. Tecnologías como blockchain pueden formar parte de estas arquitecturas, pero la trazabilidad no depende únicamente de una tecnología: depende fundamentalmente de la calidad, estructura y verificabilidad de la información registrada.

Cuando transformar no significa perder la historia:

Este es posiblemente uno de los desafíos tecnológicos más interesantes. Las materias primas rara vez permanecen intactas. Se mezclan, consolidan, refinan, dividen y transforman. Una misma materia prima puede terminar formando parte de numerosos productos y un producto final puede contener materiales provenientes de múltiples orígenes.

Por eso las nuevas arquitecturas de trazabilidad tienen que resolver algo más complejo que identificar quién vendió a quién. Deben encontrar mecanismos para conservar relaciones entre origen, custodia, transformación y producto resultante, aun cuando el objeto físico haya cambiado. El desafío ya no consiste solamente en seguir un producto: consiste en conservar su genealogía informacional.

De la trazabilidad al pasaporte:

Esta evolución puede tener implicaciones mucho más amplias para minería, alimentos, textiles, baterías, productos industriales, materiales reciclados y numerosas cadenas globales. A medida que los mercados exigen conocer mejor el origen y las características de aquello que compran, la información empieza a convertirse en una parte adicional del propio producto.

El objeto físico seguirá siendo el mismo. Lo que está cambiando es la capacidad de responder preguntas sobre él: de dónde provino, quién intervino, qué transformaciones experimentó y qué información puede verificarse sobre su recorrido.

La trazabilidad comenzó siguiendo mercancías. El siguiente paso puede ser que cada producto sea capaz de conservar digitalmente una parte de su propia historia.

Fuentes:

Comisión Europea — Ecodesign for Sustainable Products Regulation y Digital Product Passport.

Comisión Europea — Digital Product Passport Registry now live, 20 de julio de 2026.

London Bullion Market Association — Gold Bar Integrity Ecosystem.

London Bullion Market Association — Responsible Gold Guidance, versión 9.