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Mercurio y oro: ¿por qué ha sido tan difícil reemplazarlo?

Mercurio y oro: ¿por qué ha sido tan difícil reemplazarlo?
Tecnología

Mercurio y oro: ¿por qué ha sido tan difícil reemplazarlo?

El mercurio ha acompañado a la minería americana durante siglos. La amalgamación adquirió enorme importancia desde el siglo XVI con el desarrollo del beneficio de patio en la Nueva España, inicialmente aplicado principalmente a la plata.

Su permanencia no se explica solamente por tradición.

Resuelve de manera sencilla un problema técnicamente complejo: separar pequeñas cantidades de metal precioso de grandes cantidades de material.

¿Qué hace el mercurio con el oro?

Cuando entra en contacto con el oro, el mercurio puede unirse a él formando una amalgama.

Esta permite concentrar partículas de oro que posteriormente pueden separarse. Tradicionalmente, la amalgama se calienta: el mercurio se volatiliza y queda el oro.

La propia Organización Mundial de la Salud explica por qué este método resultó tan atractivo para la minería artesanal y de pequeña escala: frente a muchas alternativas, puede ser más barato, rápido y sencillo, y puede utilizarlo una sola persona.

El problema del mercurio

Su utilidad técnica tiene un costo muy alto.

Cuando la amalgama es calentada, se liberan vapores de mercurio que pueden ser inhalados por quienes realizan el proceso y por personas cercanas. La exposición puede afectar particularmente el sistema nervioso y los riñones, además de representar riesgos especialmente importantes para poblaciones vulnerables.

El problema tampoco termina allí.

El mercurio liberado puede depositarse en suelos y cuerpos de agua. Bajo determinadas condiciones puede transformarse en metilmercurio, entrar en organismos acuáticos y acumularse progresivamente en la cadena alimentaria.

Es precisamente la magnitud de estos impactos la que explica la búsqueda mundial de tecnologías para eliminar su utilización en la recuperación de oro.

Entonces, ¿por qué ha sido tan difícil reemplazarlo?

Porque encontrar una tecnología que recupere oro es solamente una parte del problema.

Para un pequeño productor también importan otras preguntas:

¿Puede comprarla? ¿Necesita electricidad? ¿Requiere una planta? ¿Quién la mantiene? ¿Necesita un operador especializado? ¿Puede trabajar con pequeños volúmenes? ¿Cuánto tiempo pasa antes de obtener el oro?

El mercurio históricamente resolvió muchas de esas variables al mismo tiempo.

Por eso una tecnología puede ser metalúrgicamente superior y económicamente inaccesible para el productor que debería utilizarla.

Las alternativas ya existen

La recuperación sin mercurio no es una posibilidad teórica.

Existen procesos basados en concentración gravimétrica, utilizando canalones, mesas y concentradores centrífugos que aprovechan una propiedad fundamental: el oro tiene una densidad considerablemente mayor que muchos de los materiales que lo acompañan.

También existen sistemas de flotación y otros procesos de beneficio para minerales que requieren tratamientos diferentes.

Pero no hay una única máquina capaz de sustituir al mercurio en todos los casos. Las alternativas requieren mayor conocimiento del depósito y del procesamiento del mineral.

En Colombia el asunto sigue plenamente vigente: en 2026 la Agencia Nacional de Minería mantiene una convocatoria de Tecnologías Limpias para el Beneficio de Oro, buscando acercar desarrolladores y proveedores de soluciones tecnológicas a las comunidades mineras.

Quizás la solución no sea una planta para cada minero

Una tecnología que resulta demasiado costosa para una persona puede ser viable cuando procesa la producción de muchos.

Asociaciones, comunidades mineras, plantas de beneficio y otras formas de infraestructura compartida pueden permitir distribuir inversión, mantenimiento y conocimiento técnico entre un volumen mayor de producción.

Así, la pregunta deja de ser solamente:

¿Qué máquina reemplaza al mercurio?

Y pasa a ser:

¿Cómo hacemos accesible al pequeño productor una tecnología que pueda reemplazarlo?

Perspectiva Batea :

Los daños ambientales y sanitarios explican por qué el mercurio debe salir de la minería.

Pero comprender por qué debe desaparecer es diferente de resolver cómo reemplazarlo.

La alternativa tendrá que recuperar bien el oro, adaptarse al mineral, funcionar en territorio y tener un costo compatible con la escala de quien produce.

Una tecnología no reemplaza realmente a otra cuando se inventa. La reemplaza cuando quien la necesita puede utilizarla.

Fuentes

Organización Mundial de la Salud — Mercurio y salud y documentación sobre exposición al mercurio en minería artesanal; Agencia Nacional de Minería — Tecnologías Limpias para el Beneficio de Oro 2026; planetGOLD — alternativas al mercurio en minería artesanal y de pequeña escala.