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Formalizarse es más que obtener un documento: el caso de 450 mineros en Segovia

Formalizarse es más que obtener un documento: el caso de 450 mineros en Segovia
Formalización

Formalizarse es más que obtener un documento: el caso de 450 mineros en Segovia

Después de más de 20 años de actividad minera, el Proyecto Matuna, en Segovia, Antioquia, inició una nueva ruta que permitirá avanzar en la formalización de 450 mineros tradicionales.

El acuerdo entre el Proyecto Matuna y Aris Mining es resultado de cerca de dos años de trabajo entre distintos actores y contempla que una parte de la operación se desarrolle bajo el contrato 5990, mientras avanza la elaboración del Plan de Trabajos y Obras (PTO), instrumento técnico que establece las condiciones para el desarrollo de la actividad minera.

El proceso permite observar algo importante: formalizar una operación minera no consiste únicamente en obtener un registro o firmar un documento. Implica articular condiciones jurídicas, técnicas, ambientales, empresariales y de seguridad que permitan que una actividad que ya existe en el territorio pueda incorporarse progresivamente a la economía formal.

Segovia no es un caso aislado. En Marmato, Caldas, la Agencia Nacional de Minería, Aris Mining y la Asociación de Mineros de Echandía firmaron tres subcontratos de formalización a partir de la caracterización de 20 unidades de producción minera. El proceso permitirá avanzar en la formalización de otros 321 mineros tradicionales.

Con estos procesos, Aris Mining registra 42 contratos de formalización vigentes entre Marmato y Segovia, que representan cerca de 4.000 mineros formalizados.

Las cifras nacionales muestran también la dimensión del desafío. Según la Agencia Nacional de Minería, entre enero y agosto de 2026 los diferentes mecanismos de formalización registraban 15.991 beneficiarios directos y 63.383 indirectos.

Pero obtener una ruta jurídica para producir es solo una parte del recorrido. Para que la formalización se traduzca en participación efectiva dentro de la economía legal, el mineral también debe poder avanzar por una cadena en la que sea posible identificar a los actores, acreditar su procedencia, registrar las operaciones y conservar la información necesaria para su comercialización.

La formalización, por tanto, no termina cuando una operación obtiene un mecanismo para trabajar legalmente. Allí comienza otro desafío: lograr que esa producción pueda integrarse de manera trazable, verificable y sostenible al mercado formal del oro.

Fuentes: Agencia Nacional de Minería (ANM) y Ministerio de Minas y Energía, agosto de 2026.