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¿Qué le queda a un territorio después de extraer su riqueza?

¿Qué le queda a un territorio después de extraer su riqueza?
Sostenibilidad

¿Qué le queda a un territorio después de extraer su riqueza?

En un territorio minero, los efectos económicos suelen ser visibles.

El trabajador recibe un salario. El pequeño productor vende su mineral. Se compra comida, ropa, herramientas, vehículos y vivienda. Aparecen transportadores, talleres, restaurantes, comerciantes y proveedores. Las empresas contratan trabajadores y servicios. El Estado recibe impuestos y regalías.

Todo ello forma parte de la riqueza que genera la minería.

Pero existe una diferencia entre generar ingresos mientras se extrae un recurso y construir formas de riqueza capaces de permanecer cuando ese recurso ya no esté.

La economía de los recursos naturales lleva décadas planteándose esta dificultad. Una de sus referencias clásicas es la regla de Hartwick: cuando una sociedad consume un recurso natural no renovable, la sostenibilidad depende, entre otras cosas, de su capacidad para transformar la renta obtenida de ese recurso en otras formas de capital.

La idea no significa que cualquier transformación compense cualquier pérdida. Un río, un bosque, un ecosistema o determinadas formas de vida no necesariamente pueden sustituirse con dinero o infraestructura. Pero introduce una pregunta especialmente pertinente para los territorios mineros: ¿en qué se convierte la riqueza antes de que el mineral se agote?

Una manera de aproximarse a esa pregunta es observar, al menos, cinco dimensiones.

Capital económico:

Ingresos familiares, salarios, comercio, proveedores, impuestos, regalías y dinero que circula dentro de la economía local. Es probablemente la dimensión más inmediata: cuánto valor genera la actividad, quién participa de él y cuánto permanece circulando en el territorio.

Capital humano:

Educación, salud, capacitación, conocimiento técnico y posibilidades futuras de las personas.

Esta dimensión introduce una pregunta menos evidente: ¿el ingreso generado hoy aumenta las capacidades de la siguiente generación?

La evidencia muestra que crecimiento económico y desarrollo humano no necesariamente avanzan al mismo ritmo. Investigaciones sobre auges auríferos en Colombia han encontrado mejoras en algunos indicadores laborales acompañadas por efectos adversos en determinadas variables educativas.

Una actividad puede, por tanto, aumentar el ingreso presente y al mismo tiempo comprometer parte de la construcción de capacidades futuras.

Capital social:

La minería también modifica las relaciones entre las personas.

Puede fortalecer organizaciones, cooperación, identidad y oportunidades, pero también producir nuevas desigualdades, conflictos, dependencias o divisiones entre quienes participan directamente de la riqueza minera y quienes permanecen por fuera de ella.

Aquí no basta con preguntar cuánto dinero llegó al territorio. También importa qué relaciones, instituciones, comportamientos y referentes sociales se construyeron alrededor de ese dinero.

Capital productivo:

Una actividad minera puede dejar algo diferente al mineral extraído: empresas, talleres, proveedores, infraestructura, maquinaria, tecnología, conocimientos, ahorro, vivienda y nuevos emprendimientos.

La pregunta adquiere especial importancia cuando se trata de un recurso agotable: ¿cuántas de esas capacidades podrán continuar generando valor cuando disminuya la producción minera?

Experiencias internacionales muestran que los ingresos de la minería pueden financiar otras actividades económicas, generar emprendimientos y aumentar el consumo de los hogares. Pero la transformación del ingreso temporal en capacidad productiva duradera no ocurre automáticamente.

Capital natural:

Agua, suelo, bosques, biodiversidad y ecosistemas también forman parte de la riqueza de un territorio.

Cuando la extracción genera ingresos transformando parte de ese patrimonio, no basta con contabilizar el dinero producido. También habría que preguntarse qué capital natural se utilizó o perdió, qué puede recuperarse, cuánto costará hacerlo y qué pérdidas pueden resultar irreversibles.

Distintas investigaciones sobre minería artesanal e industrial muestran precisamente esta tensión: una actividad puede aumentar el ingreso y la actividad económica mientras deteriora simultáneamente suelo, agua, bosques u otros componentes del patrimonio natural.

Una misma actividad puede, entonces, enriquecer una dimensión del territorio y empobrecer otra.

Por eso quizá la sostenibilidad minera no pueda comprenderse únicamente contando empleos, regalías, toneladas producidas, exportaciones o hectáreas intervenidas.

Tampoco parece suficiente dividir la discusión entre gran minería y pequeña minería.

Una explotación de gran escala puede generar empleo formal, conocimiento técnico, impuestos, infraestructura y encadenamientos empresariales, mientras parte importante del valor generado puede circular fuera del territorio.

Una actividad minera distribuida entre numerosos productores puede llevar el ingreso directamente a miles de hogares y producir una circulación económica local mucho más visible, pero también puede enfrentar mayores dificultades ambientales, tecnológicas, laborales, institucionales o de acumulación de largo plazo.

Ninguna de esas características permite, por sí sola, determinar qué modelo produce mayor bienestar.

Quizá la pregunta más interesante no sea solamente quién extrae el mineral, sino en qué consigue transformarlo una sociedad.

Un yacimiento finalmente se agota.

El conocimiento puede permanecer. Una empresa local puede permanecer. La educación de una generación puede permanecer. Una infraestructura útil puede permanecer. Un ahorro, una vivienda o una nueva actividad productiva pueden permanecer. Un ecosistema intervenido puede recuperarse si existen las condiciones para hacerlo.

También pueden permanecer desigualdad, dependencia económica, pérdida de capacidades productivas o pasivos ambientales.

Mirar conjuntamente el capital económico, humano, social, productivo y natural no produce una contabilidad exacta del desarrollo. Muchas de estas dimensiones son difíciles de comparar y algunas incluso de cuantificar. Pero sí ofrece una forma más amplia de formular la pregunta.

Porque la verdadera cuenta de un territorio minero posiblemente solo pueda comprenderse mirando dos columnas:

Lo que se extrajo.

Y lo que quedó.

De allí surge una pregunta que vale la pena seguir investigando:

¿Bajo qué condiciones la extracción de una riqueza que se agota consigue construir formas de riqueza que permanecen?

Fuentes:

Hartwick, John M. (1977). “Intergenerational Equity and the Investing of Rents from Exhaustible Resources”. American Economic Review.

World Development. Investigaciones sobre minería, mercados laborales, educación y desarrollo territorial en Colombia y sobre los efectos de la minería formal y artesanal en Mali.

Ghana Journal of Geography. Investigaciones sobre minería artesanal, ingresos familiares, agricultura y medios de vida en comunidades mineras de Ghana.

Literatura académica internacional sobre minería artesanal y de pequeña escala, gran minería, sostenibilidad, desarrollo territorial y transformación de capital natural en otras formas de capital.