
En las selvas tropicales de Surinam, al norte de América del Sur, las comunidades Saamaka están combinando conocimientos ancestrales con tecnologías de monitoreo territorial para documentar los cambios que experimentan sus bosques frente a la expansión de actividades mineras, explotación forestal y construcción de caminos.
Una investigación publicada por Associated Press el 26 de octubre de 2026 documenta esta iniciativa mediante recorridos comunitarios, entrevistas y sobrevuelos realizados en territorios tradicionales Saamaka.
El reportaje muestra cómo las herramientas tecnológicas pueden fortalecer los mecanismos de vigilancia ambiental desarrollados por las propias comunidades, aunque también evidencia las dificultades jurídicas e institucionales para garantizar la protección efectiva del territorio.
Un territorio con una extensa cobertura forestal:
Surinam conserva aproximadamente el 93 % de su territorio cubierto por bosques, una proporción excepcional en el contexto internacional.
Sus ecosistemas forman parte de la región amazónica y del Escudo Guayanés, y desempeñan funciones importantes en la conservación de biodiversidad, regulación hídrica y almacenamiento de carbono.
Sin embargo, la apertura de caminos, las actividades extractivas y la explotación forestal están facilitando el acceso a zonas que anteriormente permanecían relativamente aisladas.
Según los datos citados por Associated Press, los territorios de pueblos indígenas y tribales de Surinam han perdido cerca de 154.000 hectáreas de cobertura forestal desde 2001.
Esta cifra corresponde a distintos territorios tribales y no debe atribuirse exclusivamente a las comunidades Saamaka ni a una sola actividad económica.
La iniciativa Apaki: conservar y documentar:
Las comunidades Saamaka mantienen desde hace generaciones sistemas tradicionales de administración del bosque, mediante acuerdos comunitarios que identifican espacios destinados a diferentes usos y áreas protegidas por su importancia cultural, espiritual e histórica.
Para documentar estas prácticas desarrollan la iniciativa Apaki, impulsada desde noviembre de 2025.
El programa busca registrar las áreas tradicionalmente protegidas, identificar intervenciones externas y reunir información que permita sustentar las solicitudes de reconocimiento de sus mecanismos comunitarios de gestión territorial.
El nombre Apaki hace referencia a un recipiente tradicional utilizado para conservar alimentos, una metáfora de la protección del bosque para las generaciones futuras.
Satélites, GPS y vigilancia comunitaria:
El monitoreo combina imágenes satelitales, mapas digitales, sistemas de posicionamiento GPS, recorridos terrestres y sobrevuelos.
Las imágenes permiten identificar cambios en la cobertura vegetal, nuevas vías y posibles intervenciones en lugares de difícil acceso.
Posteriormente, las comunidades pueden organizar recorridos para verificar sobre el terreno las señales detectadas mediante observación remota.
Durante una de estas expediciones, documentada por Associated Press, integrantes de la comunidad encontraron maquinaria abandonada y campamentos asociados presuntamente con actividades de explotación forestal en zonas que consideraban tradicionalmente protegidas.
La información obtenida permite complementar las observaciones satelitales con registros directos y testimonios locales.
La investigadora colombiana Sara Ramírez, vinculada al trabajo con organizaciones Saamaka, explicó al medio que estas herramientas no sustituyen el conocimiento tradicional, sino que ayudan a documentarlo mediante formatos comprensibles para instituciones y otros actores externos.
Los derechos territoriales y la decisión de 2007:
La iniciativa también se relaciona con una controversia jurídica de larga trayectoria.
En 2007, la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una sentencia en el caso del Pueblo Saramaka contra Surinam, relacionada con la protección de sus derechos colectivos sobre territorios tradicionalmente ocupados.
La Corte determinó que el Estado había vulnerado derechos de propiedad colectiva al otorgar determinadas concesiones de explotación forestal y minera sin cumplir las garantías correspondientes.
La decisión estableció obligaciones relacionadas con el reconocimiento territorial y la participación de las comunidades en decisiones que afectaran sus tierras.
Casi dos décadas después, representantes Saamaka sostienen que aspectos fundamentales de la sentencia continúan pendientes de implementación.
El Gobierno de Surinam ha informado que trabaja en reformas para facilitar el reconocimiento de áreas protegidas comunitarias y ha anunciado restricciones a nuevas concesiones auríferas.
Minería, empleo y conservación:
La investigación también muestra que la relación entre las comunidades y las actividades extractivas no puede reducirse a una oposición uniforme.
La minería de oro representa una fuente de ingresos para algunos habitantes del interior de Surinam, mientras que otras actividades económicas y culturales dependen directamente de la conservación del bosque.
Estas condiciones generan decisiones complejas relacionadas con el empleo, el aprovechamiento de recursos naturales, la autonomía territorial y la protección ambiental.
Por ello, la existencia de impactos asociados a determinadas operaciones no permite atribuir responsabilidades colectivas a todas las personas que participan en la minería.
La evaluación de cada actividad requiere considerar su situación jurídica, ubicación, métodos de extracción y efectos ambientales.
La tecnología no reemplaza la protección jurídica
Uno de los aspectos centrales del caso es que disponer de información territorial no garantiza, por sí solo, la capacidad de impedir intervenciones no autorizadas.
Los registros satelitales, las coordenadas y los informes comunitarios pueden contribuir a documentar hechos, orientar verificaciones y sustentar actuaciones administrativas o judiciales.
Sin embargo, su efectividad depende también del reconocimiento de derechos, la capacidad de respuesta institucional y la aplicación de las normas correspondientes.
Las comunidades Saamaka están utilizando estas herramientas para fortalecer sus mecanismos de gestión territorial y aportar información a los procesos de reconocimiento y protección de sus bosques.
Una experiencia de sostenibilidad territorial:
El caso de Surinam muestra una forma de articulación entre tecnología, conocimiento tradicional y participación comunitaria.
La experiencia permite observar cómo la información geográfica puede contribuir a identificar transformaciones del territorio y documentar las condiciones en que se desarrollan distintas actividades económicas.
También plantea preguntas sobre el acceso a información ambiental, la participación de las comunidades en la gestión de recursos naturales y los mecanismos necesarios para garantizar el cumplimiento de las decisiones institucionales.
La iniciativa Apaki constituye así una experiencia de monitoreo comunitario que busca complementar la conservación tradicional con herramientas contemporáneas de documentación y verificación territorial.
Fuentes:
- Associated Press. Steven Grattan. (26 de octubre de 2026). Suriname’s Saamaka tribe turns to mapping and documenting in effort to protect the Amazon rainforest. Investigación sobre monitoreo comunitario, minería, explotación forestal y derechos territoriales. https://apnews.com/article/14c351b8f98f1102a1df0fe539e870ed
- Associated Press. (26 de octubre de 2026). Takeaways from AP’s report on how Suriname’s Saamaka are fighting to protect their rainforest. Síntesis de los hallazgos sobre cobertura forestal, iniciativa Apaki y reconocimiento territorial. https://apnews.com/article/fcfbb6572faab6af5cf777905da2eae9
- Corte Interamericana de Derechos Humanos. (28 de noviembre de 2007). Caso del Pueblo Saramaka vs. Surinam. Sentencia sobre excepciones preliminares, fondo, reparaciones y costas. https://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_172_esp.pdf




