Cargando precios...

El oro se exporta. ¿Cómo vuelve el dinero?

El oro se exporta. ¿Cómo vuelve el dinero?
BATEA Insights

El oro se exporta. ¿Cómo vuelve el dinero?

Las estadísticas muestran cuánto oro sale de Colombia y cuánto vale. Dicen mucho menos sobre lo que sucede con el dinero después de la exportación.

Y allí aparecen dos circuitos económicos diferentes.

Una parte del oro es producida y exportada directamente por grandes operaciones mineras. Otra se construye mediante una cadena de productores y comercializadores que van agregando cantidades hasta alcanzar la escala necesaria para exportar.

El oro puede terminar en el mismo mercado internacional.

El recorrido del dinero, en cambio, puede ser muy diferente.

Un mercado de US$4.600 millones

Según cifras del DANE consolidadas por la UPME, Colombia exportó en 2025 aproximadamente 58,9 toneladas de oro en bruto para uso no monetario, por un valor FOB cercano a US$4.604 millones.

Nuestra clasificación preliminar de los principales participantes del comercio exterior sugiere que aproximadamente 55% a 60% del volumen exportado pudo transitar a través de comercializadores y agregadores de producción de terceros.

No significa que todo ese oro corresponda exclusivamente a pequeña y mediana minería. Es una aproximación Batea al canal comercializador.

Pero permite dimensionarlo: hablamos de una corriente económica del orden de US$2.600 millones anuales.

Dos recorridos para el dinero

En una gran operación integrada, el comprador internacional paga directamente a la compañía exportadora.

Las divisas de una exportación deben canalizarse a través del mercado cambiario colombiano. Después, esos recursos forman parte de la estructura financiera de la empresa: operación, trabajadores, proveedores, impuestos, regalías, inversiones, obligaciones financieras y reinversión. Cuando existe inversión extranjera, las utilidades también pueden, conforme a las normas aplicables, remunerar posteriormente a sus inversionistas.

En el canal comercializador ocurre algo distinto.

El oro puede avanzar así:

productor → comercializador local → comercializador/exportador → comprador internacional.

Después, el dinero hace el recorrido contrario.

El exportador recibe las divisas y las canaliza a través del mercado cambiario, normalmente mediante un Intermediario del Mercado Cambiario (IMC) o, según corresponda, mediante una cuenta de compensación. El Banco de la República establece que las divisas provenientes de exportaciones de bienes son de obligatoria canalización.

A partir de allí comienza la dispersión de los recursos:

comprador internacional → exportador → IMC → comercializadores → productor.

Durante buena parte de este recorrido, el dinero permanece dentro de una cadena financiera identificable y trazable.

El último kilómetro

La continuidad suele volverse más difícil precisamente al final: cuando hay que pagarle al productor.

Muchos comercializadores operan mediante el sistema financiero. Pero el productor —especialmente en algunos segmentos de pequeña minería, minería tradicional y de subsistencia— puede encontrar dificultades para acceder o permanecer en él.

El problema es suficientemente conocido para haber motivado la Ley 2177 de 2021, creada específicamente para facilitar el acceso de los actores de la cadena minera a productos y servicios financieros. La norma incluye titulares, comercializadores, explotadores autorizados y otros participantes de la cadena.

Cuando ese último pago termina realizándose en efectivo, ocurre algo particular.

El dinero llega al productor, pero la continuidad de su trazabilidad financiera puede terminar allí.

Cuando el dinero llega al territorio

El productor recibe el pago y el dinero comienza a circular.

Paga trabajadores. Compra combustible. Repara maquinaria. Contrata transporte. Compra repuestos, herramientas y alimentos. Construye, consume o vuelve a invertir.

El trabajador compra en el comercio. El comerciante paga proveedores. El transportador compra combustible. El taller compra repuestos.

Parte de ese dinero puede terminar nuevamente en el sistema financiero.

Pero entonces puede aparecer como ingreso de un comercio, un taller, una estación de servicio o un proveedor.

El dinero vuelve al sistema financiero, pero no necesariamente vuelve identificado como dinero proveniente de la minería.

Y ahí aparece una dimensión difícil de observar en las estadísticas.

El oro no solamente genera ingreso minero.

También genera circulación económica en el territorio.

Perspectiva Batea:

Los aproximadamente US$2.600 millones asociados al canal comercializador no representan dinero recibido íntegramente por pequeños productores.

Pero sí permiten dimensionar una cadena que conecta el mercado internacional con una extensa economía formada por productores, trabajadores, comercializadores, transportadores, proveedores y negocios locales.

El oro hace un recorrido curioso:

sale del territorio disperso, se concentra para poder exportarse y, cuando se vende, el dinero comienza nuevamente a dispersarse.

En un antiguo testimonio de la historia minera antioqueña encontramos una frase que resume esa relación de una manera extraordinariamente sencilla:

«La batea me hizo libre».

Aún debemos verificar su autor y contexto antes de atribuirla históricamente. Pero su significado económico sigue siendo poderoso.

Colombia ha avanzado mucho en preguntarse:

¿de dónde viene el oro?

Quizá debamos empezar a preguntarnos también:

¿cómo vuelve el dinero que ese oro produce?

Porque la dimensión de la minería tradicional no está solamente en las toneladas que llegan al mercado internacional.

También está en cuánto territorio ponen en movimiento.

Fuentes

DANE y UPME — Estadísticas de exportaciones y Minería en Cifras.

Banco de la República — Pagos de exportaciones de bienes

Ley 2177 de 2021 — SUIN-Juriscol

Nota metodológica: la estimación del 55–60% corresponde a una aproximación preliminar de Batea sobre el canal comercializador y no a una estadística oficial de participación de pequeña y mediana minería. Los US$2.600 millones representan un orden de magnitud del valor exportado asociado a ese circuito, no el ingreso neto recibido por los productores.