
El oro que se extrae de la naturaleza rara vez está completamente solo. Puede encontrarse acompañado de plata, cobre y otros elementos.
Por eso en el comercio se habla de ley o pureza: la proporción de oro fino realmente contenida en el material.
Un resultado de 93 % Au, por ejemplo, significa que aproximadamente el 93 % de la masa analizada corresponde a oro.
Pero ¿cómo llegamos a esa cifra?
Antes del laboratorio
Durante siglos se desarrollaron diferentes formas de aproximarse a la pureza.
La piedra de toque permitía comparar la marca y reacción de una pieza con referencias conocidas. Otro método utiliza la densidad: el oro puro tiene una densidad cercana a 19,3 g/cm³ y la presencia de otros metales modifica ese valor.
Estos procedimientos pueden proporcionar información útil, pero tienen limitaciones importantes cuando se necesita determinar con precisión la composición de un material.
Por eso apareció una técnica que, a pesar de su antigüedad, continúa siendo una referencia: el ensayo al fuego.
¿Qué es una copela?
En el fire assay se toma una muestra representativa, se pesa y se somete a diferentes procesos de fusión y separación.
En una de sus etapas aparece la copela: un pequeño recipiente poroso utilizado durante la copelación para separar determinados componentes y concentrar los metales preciosos que posteriormente serán determinados.
No se trata simplemente de “poner el oro en una copela”. Forma parte de un procedimiento analítico mucho más completo.
La técnica sigue teniendo relevancia internacional: la norma ISO 11426 establece un método para determinar oro mediante cupelación.
¿Qué hace un XRF?
Los equipos de fluorescencia de rayos X —XRF— permiten hacer algo que habría parecido extraordinario hace algunas décadas: aproximarse a la composición elemental de un metal en cuestión de segundos y sin destruirlo.
El equipo emite rayos X sobre la muestra. Esa energía interactúa con los átomos presentes y hace que estos emitan señales características.
Cada elemento produce una especie de firma energética.
El detector identifica esas señales y el software puede presentar resultados como:
Au 92,4 % · Ag 5,8 % · Cu 1,6 % · Otros 0,2 %
Por eso un XRF puede decirnos no solamente cuánto oro detecta, sino también qué otros elementos están presentes y aproximadamente en qué proporción.
Es rápido, portátil y extraordinariamente útil para clasificar material y realizar verificaciones comerciales.
Pero el XRF tiene una limitación
El análisis XRF representa principalmente la superficie o zona alcanzada por la medición.
Y una pieza de oro no necesariamente es perfectamente homogénea.
Dos puntos de una misma barra o doré podrían presentar composiciones ligeramente diferentes. Por eso pueden realizarse múltiples lecturas y, cuando se requiere determinar con mayor precisión la ley de todo el material, obtener una muestra verdaderamente representativa y analizarla mediante métodos apropiados de laboratorio.
LBMA advierte precisamente sobre las limitaciones del análisis superficial mediante XRF para determinar la ley de barras.
En términos sencillos:
el XRF permite conocer rápidamente qué tenemos delante; el laboratorio permite determinar con mayor rigor cuánto oro contiene una muestra representativa.
Cuando una décima se convierte en dinero
Supongamos una operación con 10 kilogramos de material.
El vendedor obtiene una ley de:
93,2 % Au
El comprador obtiene:
92,6 % Au
Solo los separan 0,6 puntos porcentuales.
Pero esa pequeña diferencia equivale aproximadamente a 60 gramos de oro fino.
Por eso determinar la ley no es solamente un problema químico. También determina cuánto dinero debe cambiar de manos.
¿Qué ocurre si comprador y vendedor obtienen resultados diferentes?
En operaciones físicas OTC, las partes pueden acordar previamente cómo se tomará y dividirá la muestra, qué laboratorios realizarán los ensayes y qué diferencia entre resultados será aceptable.
Una parte de la muestra puede ir al comprador, otra al vendedor y otra quedar reservada para un laboratorio independiente.
Si los resultados están dentro de la tolerancia pactada —conocida como splitting limit o splitting gap— se aplica el mecanismo de liquidación acordado.
Si la diferencia supera esa tolerancia, puede intervenir un laboratorio árbitro o umpire.
Así, una diferencia entre dos análisis no tiene por qué convertirse en una discusión entre las partes: puede convertirse en un procedimiento previamente acordado. LBMA documenta mecanismos de intercambio de ensayes y arbitraje utilizados en el comercio profesional de metales preciosos.
Análisis Batea
En los territorios auríferos colombianos existe además una forma mucho más antigua de reducir la incertidumbre.
Un comprador experimentado de oro aluvial puede preguntar simplemente de qué río, quebrada o sector procede el material y tener inmediatamente una expectativa sobre su posible pureza.
Es conocimiento empírico acumulado durante años de observar y comprar oro proveniente de los mismos territorios.
Naturalmente, no sustituye una medición. Pero muestra algo interesante sobre la evolución del mercado.
En una pequeña transacción territorial, experiencia y confianza pueden desempeñar todavía un papel importante. A medida que aumenta el valor de una operación, esa confianza necesita complementarse con muestreo, tecnología, laboratorios y reglas para resolver diferencias.
La evolución ha sido enorme: del ojo experimentado y la piedra de toque al XRF y al laboratorio árbitro.
Pero la pregunta sigue siendo exactamente la misma:
¿cuánto oro hay realmente en lo que estamos comprando?
Fuentes
LBMA — Physical Market Guidelines
ISO — ISO 11426:2021, determinación de oro mediante cupelación
LBMA — Assay exchange, splitting gap y umpire





