
El oro pierde los US$4.000: una semana de corrección y decisiones monetarias por delante:
La semana comprendida entre el 19 y el 23 de octubre estuvo marcada por una fuerte corrección del mercado internacional del oro y una apreciación del peso colombiano que profundizó sus efectos sobre el precio local. La cotización internacional perdió la barrera de US$4.000 por onza, mientras el mercado incorporaba el encarecimiento del petróleo, las tensiones geopolíticas y la posibilidad de que las tasas estadounidenses permanezcan elevadas durante más tiempo. En Colombia, el comportamiento cambiario añadió un segundo componente bajista, aunque con recuperaciones temporales del dólar durante la semana. El resultado fue una caída considerable del precio del gramo, reflejo de dos mercados que terminaron transmitiendo presiones en una misma dirección.
En el último corte disponible de Batea, correspondiente a la mañana del domingo 25 de octubre, la onza figura en US$3.996,04, el USD/COP en $3.148,32 y el oro colombiano en $404.483 por gramo. Estos valores constituyen referencias de seguimiento durante el fin de semana y no nuevas negociaciones dominicales. Frente a nuestra observación del lunes 19 en horas de la tarde, representan retrocesos aproximados del 3,33 % para el metal internacional, del 0,37 % para el dólar colombiano y del 3,69 % para el precio local. Las diferencias entre los movimientos muestran nuevamente cómo la formación del valor colombiano depende de la interacción de ambos motores.
La semana que termina — Señal internacional del oro:
El oro atravesó una secuencia de debilitamiento que culminó el viernes con una caída por debajo de US$4.000. Reuters situó las pérdidas semanales alrededor del 4 %, en lo que representaba la corrección más pronunciada de los últimos cuatro meses. La intensidad del movimiento resulta especialmente relevante porque ocurrió durante un período de elevada incertidumbre internacional, una circunstancia que habitualmente puede favorecer la demanda de activos refugio.
El petróleo estuvo entre los principales factores que modificaron las expectativas financieras. Los ataques contra infraestructura energética saudí y los riesgos asociados al conflicto en Oriente Medio impulsaron nuevas subidas del crudo, incrementando la preocupación por las consecuencias inflacionarias de un suministro energético más costoso.
Esta situación creó una tensión entre dos mecanismos de mercado. Por una parte, la incertidumbre geopolítica puede aumentar el atractivo del oro como reserva de valor. Por otra, el encarecimiento de la energía puede llevar a los inversionistas a anticipar tasas de interés superiores durante más tiempo, reduciendo el atractivo relativo de un activo que no genera intereses.
Durante la semana, el segundo efecto tuvo un peso considerable sobre la cotización. El mercado revisó sus expectativas sobre la Reserva Federal, especialmente ante la posibilidad de un nuevo incremento de tasas antes de finalizar el año.
Los rendimientos del Treasury estadounidense también reflejaron cambios importantes. El bono a diez años llegó a niveles cercanos al 5,15 % al comienzo de la semana, antes de moderarse hacia el 5 % en las jornadas finales. Sin embargo, esa reducción no produjo una recuperación sostenida del metal.
El comportamiento demuestra que la relación entre rendimientos nominales y oro no es automática. Las tasas reales, las expectativas de inflación y las necesidades de liquidez de los inversionistas también condicionan los movimientos de precios.
Las ventas observadas en los mercados accionarios añadieron otra posible fuente de presión. Reuters señaló que algunos participantes pudieron liquidar posiciones en metales para atender necesidades de margen o conseguir liquidez. Esta explicación es consistente con episodios en los que el oro cae al mismo tiempo que otros activos, aunque no permite cuantificar por sí sola cuánto del retroceso respondió a ventas forzadas.
Al cierre de nuestra observación semanal, la zona de US$4.000 se convirtió en el principal umbral de seguimiento. Una recuperación sostenida por encima de ese nivel podría indicar una estabilización inicial. En cambio, nuevas pérdidas desplazarían la atención hacia referencias inferiores, especialmente si continúan aumentando las expectativas de tasas estadounidenses elevadas.
La semana que termina — Señal cambiaria USD/COP:
El dólar colombiano presentó movimientos de dirección contraria durante la semana, pero terminó nuestra observación cerca de los niveles inferiores recientes.
El peso registró una apreciación importante al comienzo del período, seguida por una recuperación del dólar durante el miércoles. Esa recuperación permitió que el precio colombiano del oro avanzara temporalmente, pese a la debilidad internacional del metal.
Sin embargo, el movimiento cambiario no se sostuvo. Durante las jornadas posteriores, el dólar volvió a descender y terminó el viernes cerca de $3.145 en el mercado interbancario. La TRM vigente desde el sábado se situó en $3.158,43, confirmando el desplazamiento de las referencias cambiarias hacia niveles inferiores.
La diferencia entre el comportamiento colombiano y el dólar internacional recuerda que el USD/COP no puede explicarse exclusivamente a partir del índice DXY. Los diferenciales de tasas, los flujos de inversión, la liquidez doméstica, las operaciones comerciales y las expectativas de riesgo colombiano intervienen en su formación.
El petróleo constituye una variable especialmente importante. Colombia puede recibir beneficios sobre sus términos de intercambio cuando suben los precios del crudo. Sin embargo, un episodio geopolítico que encarece la energía también puede generar aversión global al riesgo y presiones sobre las monedas emergentes. La dirección final depende de cuál de estas fuerzas prevalezca.
La incertidumbre fiscal continuó presente. Durante la semana, el Gobierno expidió por decreto el Presupuesto General de la Nación para 2027, después de las dificultades registradas durante su trámite legislativo. El monto aprobado fue de $634,9 billones.
Este acontecimiento constituye un factor relevante para las expectativas sobre financiación pública y sostenibilidad fiscal. No obstante, la apreciación observada del peso impide sostener una interpretación simplista según la cual toda incertidumbre fiscal produce automáticamente un aumento del dólar.
La política monetaria colombiana también continúa siendo importante. El Banco de la República mantiene una tasa de intervención del 12,25 %, superior a la referencia estadounidense. Ese diferencial puede favorecer el atractivo relativo de los activos denominados en pesos, pero sus efectos dependen de las expectativas de inflación y de la percepción de riesgo.
Para la semana siguiente, la pregunta central será si el dólar continúa descendiendo o si aparece una nueva recuperación desde los niveles actuales.
La semana que termina — Señal Colombia, oro por gramo:
El mercado colombiano del oro recibió el efecto acumulado de la corrección internacional y la apreciación del peso.
Al comienzo de la semana, el gramo se encontraba próximo a $420.000. La posterior pérdida de esa referencia y el desplazamiento hacia niveles alrededor de $404.500 ilustran la magnitud de la presión conjunta.
La dinámica no fue uniforme. Durante el miércoles, el aumento del USD/COP compensó temporalmente las pérdidas internacionales y permitió una recuperación del precio colombiano. Sin embargo, las jornadas siguientes mostraron que el efecto protector del dólar podía desaparecer rápidamente.
Cuando ambos motores volvieron a descender, el precio del gramo recibió una presión adicional. Esta secuencia constituye una evidencia importante para nuestra metodología: las variaciones de la onza y del tipo de cambio deben estimarse de forma independiente antes de evaluar sus efectos combinados.
El descenso acumulado también obliga a revisar nuestras referencias de seguimiento. La pérdida de los $410.000 convierte esa zona en un nivel de recuperación relevante, aunque no representa por sí sola una resistencia técnica confirmada.
Para la próxima semana, el riesgo principal será una nueva caída del oro internacional acompañada de una apreciación adicional del peso. En cambio, si el USD/COP recupera terreno, podría volver a amortiguar parte de las pérdidas externas.
¿Cómo nos fue con nuestras perspectivas?:
El resumen semanal anterior contemplaba una onza entre US$4.080 y US$4.240, un USD/COP entre $3.140 y $3.220 y un precio colombiano entre $415.000 y $435.000 por gramo.
La observación disponible al finalizar esta semana muestra que el oro internacional terminó por debajo del piso previsto. El dólar colombiano permaneció dentro del intervalo, aunque cerca de su límite inferior, mientras el precio del gramo también descendió por debajo de la banda proyectada.
Estos resultados indican que identificamos parte de los riesgos cambiarios, pero subestimamos la intensidad de la corrección internacional y su transmisión al mercado colombiano.
La principal dificultad de nuestros pronósticos diarios estuvo en la amplitud de los movimientos. En varias jornadas identificamos correctamente una presión bajista sobre el metal, pero los pisos establecidos resultaron insuficientes.
También observamos cambios de dirección del USD/COP que afectaron nuestra capacidad para anticipar el resultado colombiano. Esto confirma la necesidad de evaluar no solamente el sesgo de cada variable, sino también la volatilidad esperada y la posibilidad de movimientos simultáneos.
La comparación utiliza los cortes disponibles y no constituye una validación completa de todos los extremos intradía. Tampoco debemos considerar un acierto dentro de un intervalo amplio como demostración automática de capacidad predictiva.
La semana que viene — Perspectiva del 26 al 30 de octubre:
La próxima semana estará dominada por decisiones y publicaciones económicas capaces de modificar las expectativas monetarias de manera significativa.
La Reserva Federal se reunirá el martes 27 y el miércoles 28 de octubre. El mercado espera mayoritariamente que mantenga las tasas de interés sin cambios, pero el lenguaje de su comunicado y las declaraciones posteriores serán fundamentales para evaluar las probabilidades de un eventual incremento en diciembre.
El jueves 29 se publicarán los datos estadounidenses de crecimiento económico del tercer trimestre y el informe de ingresos y gastos personales de septiembre, que incluye la medida de inflación PCE. Estos indicadores permitirán contrastar la fortaleza de la actividad económica con la persistencia de las presiones inflacionarias.
Si las cifras refuerzan las expectativas de una política monetaria restrictiva, el oro podría continuar enfrentando dificultades para recuperar terreno. Por el contrario, señales de moderación inflacionaria o cambios en las expectativas de tasas podrían favorecer una estabilización.
En Colombia, el Banco de la República anunciará su decisión de política monetaria el viernes 30 de octubre. La evaluación del comportamiento del peso deberá incorporar las expectativas sobre las tasas locales, la inflación, el riesgo fiscal y el entorno externo.
La interacción de ambas autoridades monetarias convierte esta semana en un período especialmente importante para nuestro modelo USD/COP. No bastará con observar las decisiones aisladas: también importarán sus diferencias respecto de lo que el mercado ya esperaba.
En el escenario central, el oro internacional conserva un sesgo bajista, aunque con posibilidades de recuperación técnica después de la corrección reciente. El dólar colombiano presenta un panorama menos definido, con posibilidad de movimientos de reversión asociados a las decisiones monetarias.
El precio colombiano continuará dependiendo de esa combinación. Una recuperación internacional del oro o del dólar podría moderar las pérdidas recientes; nuevas caídas simultáneas aumentarían la presión sobre el gramo.
La señal de la semana:
El oro colombiano terminó nuestra observación cerca de $404.500 por gramo, después de una semana en la que la caída internacional del metal se combinó con la apreciación del peso.
El mercado demostró que la función del oro como refugio no impide correcciones pronunciadas cuando cambian las expectativas monetarias o aumentan las necesidades de liquidez.
Para Batea, la prioridad será mejorar la medición de la volatilidad y analizar cómo las decisiones de la Reserva Federal y del Banco de la República modifican separadamente los dos motores del precio colombiano.
Fuentes:
Reuters — Mercado internacional del oro, petróleo, tensiones geopolíticas y perspectivas monetarias, 23 de octubre de 2026.
Associated Press — Comportamiento de los mercados accionarios, el petróleo y los rendimientos estadounidenses, 23 de octubre de 2026.
Reserva Federal — Calendario oficial de reuniones, octubre de 2026.
Bureau of Economic Analysis — Calendario de publicaciones de PIB y PCE, octubre de 2026.
Banco de la República — Tasas de interés, TRM y calendario de decisiones monetarias, octubre de 2026.
Presidencia de Colombia — Expedición del Presupuesto General de la Nación para 2027, 22 de octubre de 2026.
Batea Fintech — Registros de precios del 19 al 25 de octubre de 2026; corte dominical a las 6:27 a. m.




